Ucayali también merece combustibles limpios: una cuestión de salud, igualdad y desarrollo
En Ucayali seguimos utilizando combustibles con concentraciones de azufre muy superiores a las permitidas en la mayor parte del Perú. Esta diferencia ya no puede considerarse solamente un asunto técnico o comercial. Se trata de un problema de salud pública, protección ambiental, economía familiar e igualdad entre ciudadanos.
Un análisis efectuado en abril de 2026 aporta nueva evidencia que debe ser atendida por las autoridades. El Informe de Ensayo N.° CLL26-03989-AC.001 Rev. 0, emitido por el laboratorio SGS y fechado el 14 de abril de 2026, registró una concentración de 3,030 partes por millón de azufre —ppm m/m— en una muestra de Diésel B5 procedente de Ucayali.
La muestra analizada tuvo un volumen de un litro y fue evaluada mediante el método ASTM D4294-21. El resultado no significa que el litro contenga “3,030 ppm” como cantidad absoluta, sino que esa es la concentración de azufre determinada en el combustible.
El dato es preocupante: 3,030 ppm equivale a 60.6 veces el límite de 50 ppm aplicado como estándar obligatorio en la mayor parte del país y a 303 veces el nivel de 10 ppm hacia el cual avanza la regulación nacional.
Una evidencia concreta que exige mayor investigación
El informe de SGS constituye evidencia técnica verificable sobre la muestra evaluada. Sin embargo, por rigurosidad, no debe afirmarse que todo el combustible comercializado en Ucayali presenta exactamente la misma concentración. Para llegar a esa conclusión sería necesario realizar un programa de muestreo representativo en distintos grifos, plantas, cisternas y puntos de distribución, siguiendo procedimientos que garanticen la trazabilidad y la cadena de custodia.
Esta precisión no debilita el problema; la fortalece. Una sola muestra con 3,030 ppm ya constituye una señal suficientemente grave para que el Ministerio de Energía y Minas, el Ministerio del Ambiente, Osinergmin, Petroperú, la Dirección Regional de Salud y las autoridades regionales dispongan análisis independientes y transparentes.
La respuesta no debe ser ignorar el resultado porque corresponde a una sola muestra. La respuesta responsable es investigar qué tan extendida se encuentra esta situación.
Una excepción normativa que prolonga la desigualdad
El Decreto Supremo N.° 014-2021-EM estableció medidas para reducir el contenido de azufre en el diésel, las gasolinas y los gasoholes. Para la mayor parte del Perú se dispuso la comercialización de combustibles con un contenido no mayor de 50 ppm, pero Loreto y Ucayali quedaron exceptuados de esta exigencia.
Posteriormente, el Decreto Supremo N.° 011-2025-EM modificó el cronograma para llegar a combustibles con un máximo de 10 ppm. Según esta norma, el Diésel B5 deberá alcanzar dicho nivel desde el 31 de diciembre de 2027 en el ámbito nacional, excepto en Loreto y Ucayali. Para las gasolinas y gasoholes regulares, la exigencia de 10 ppm regirá desde el 31 de diciembre de 2026, nuevamente con excepción de ambas regiones.
Por tanto, no resulta exacto decir que la norma otorgó a Ucayali una prórroga solamente hasta diciembre de 2027. El problema es más serio: mientras establece fechas para otras zonas, mantiene a Ucayali y Loreto fuera de la obligación sin señalar una fecha equivalente y cierta para su incorporación.
Esta diferencia plantea una pregunta legítima: ¿por qué la salud de los ciudadanos amazónicos debe recibir una protección menor?
Consecuencias para la salud
Cuando se quema un combustible con azufre se genera dióxido de azufre —SO₂— y se favorece la formación de partículas de sulfato que forman parte del material particulado fino. La Organización Mundial de la Salud señala que el SO₂ está asociado con ingresos hospitalarios y atenciones de emergencia por asma.
Las partículas finas, especialmente las PM2.5, pueden penetrar profundamente en los pulmones e ingresar al torrente sanguíneo. La exposición a esta contaminación está asociada con enfermedades respiratorias y cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, cardiopatía isquémica, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y cáncer de pulmón.
En Pucallpa, la preocupación aumenta por la circulación de camiones, buses, maquinaria pesada y grupos electrógenos. Los niños, adultos mayores, personas con asma, trabajadores expuestos al tránsito y ciudadanos que viven o estudian cerca de vías congestionadas pueden encontrarse entre los grupos más vulnerables.
Daños económicos y mecánicos
El alto contenido de azufre también puede afectar la durabilidad de los motores y los sistemas modernos de control de emisiones. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos ha señalado que reducir el azufre disminuye las emisiones de dióxido de azufre y partículas de sulfato, además de reducir el desgaste corrosivo y contribuir a prolongar la vida útil de los motores.
En motores modernos, el azufre puede perjudicar los motores. Esto puede traducirse en mantenimientos más frecuentes, cambios prematuros de lubricantes, fallas en los sistemas de emisiones, pérdida de eficiencia y mayores costos de reparación.
Los costos adicionales terminan siendo asumidos por transportistas, empresarios, agricultores y familias. Cuando se incrementan las reparaciones y el mantenimiento, también pueden aumentar los costos de movilizar alimentos, madera, productos agrícolas, medicinas y mercaderías dentro de la región.
Lo que Ucayali, a traves de sus AUTORIDADES debe exigir
Ucayali no pide privilegios. Pide recibir una protección ambiental y sanitaria equivalente a la del resto del país. Por ello, resulta necesario solicitar:
- Un programa independiente de muestreo de combustibles en diferentes puntos de la cadena de abastecimiento de Ucayali, con participación de Osinergmin, INACAL, autoridades regionales, universidades y representantes de los consumidores.
- La publicación de los certificados de calidad y de las concentraciones de azufre de cada lote de combustible despachado hacia la región.
- La instalación de estaciones de monitoreo de PM2.5, PM10, SO₂ y otros contaminantes en puntos críticos de Pucallpa.
- Un estudio epidemiológico que evalúe las enfermedades respiratorias y cardiovasculares y su posible relación con la calidad del aire, sin adelantar conclusiones que todavía no hayan sido demostradas.
- Un plan técnico y financiero para abastecer a Ucayali, en una primera etapa, con Diésel B5 de máximo 50 ppm y avanzar posteriormente hacia 10 ppm.
- Una fecha cierta para terminar con la excepción aplicable a Ucayali y Loreto, acompañada de inversiones logísticas que garanticen el abastecimiento.
- Una mesa técnica con participación de Petroperú, los ministerios competentes, Osinergmin, el Gobierno Regional de Ucayali, municipalidades, universidades, transportistas, asociaciones de grifos y organizaciones ciudadanas.
El resultado de 3,030 ppm no debe quedar archivado como un dato aislado. Debe convertirse en el punto de partida de una investigación regional y de una política pública basada en evidencia.
Vivir en la Amazonía no puede significar respirar un aire más contaminado, pagar mayores reparaciones o recibir combustibles de menor calidad. Ucayali también es el Perú y la salud de sus ciudadanos tiene el mismo valor.
La transición hacia combustibles limpios debe ser técnica y ordenada, pero también debe ser urgente, transparente y tener una fecha. Ucayali no puede seguir siendo la excepción permanente.
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